Muerte de Mariano Moreno, cargada de conjeturas

El 4 de marzo de 1811, murió en alta mar, el doctor Mariano Moreno. Había nacido en 1778. Tiempos de revoluciones: Revolución Francesa (1778), Revolución de las Trece Colonias o Revolución Estadounidense que llevó a su independencia. (1776), Independencia de Haití (1791).

Moreno cursó sus estudios primarios en la escuela del Rey y secundarios en el Real Colegio de San Carlos. Posteriormente, continuó sus estudios universitarios en la Universidad Mayor, Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca donde se doctoró en teología y derecho.

Nacido en un hogar exigente, con una madre que ya sabía leer, difícilmente podría estar ajeno a los gritos de independencia que, por todo el mundo conocido, se escuchaba como música incitante a desafíos.

Sus ideas de libertad tuvieron espacio en la Revolución de Mayo, aunque no, en las jornadas previas, se pronunciaron luego cuando fue elegido Secretario de Guerra y Gobierno de la Primera Junta. Desde este espacio de poder, impulsó medidas económicas de puertos al comercio exterior y la reducción de derechos de exportación.

Además, fundó la Biblioteca Nacional y el periódico La Gazeta de Buenos Ayres, donde comunicaba políticas de gobierno y exponía sus puntos de vista.

Tenía una gran pasión por defender aborígenes. “Moreno recurría al argumento jurídico que estaba incluido dentro de las Leyes de Indias: que los “indios” eran súbditos libres de los reyes de España. Una “libertad” que no existía ni para los sometidos a la mita, ni para los miles de yanaconas que trabajaban en las haciendas del norte del virreinato, ni para los “reducidos” en “pueblos de indios”.

Moreno no era un tibio. Estaba convencido de que se debía ir a fondo para lograr la independencia. Buscaba la emancipación total de España y la construcción de un sistema político republicano y democrático. La Revolución de Mayo era la puerta para el inicio de una nueva etapa en la historia del pueblo que nacía.

“Entendía que la patria estaba conformada por su gente, por esos hombres y mujeres que luchaban por la libertad y la justicia. Para él, la patria era el conjunto de valores y principios que guiaban la convivencia de esa sociedad” (Las mejores frases de Mariano Moreno explicadas – Busqui).

Se enfrentó con Cornelio Saavedra, un conservador, moderado; un hombre con larga trayectoria dentro de las decisiones del Cabildo, proveniente de una familia de élite, cuyos pasos en el camino de la libertad eran mantener una relación sin conflictos con las autoridades coloniales (léase virrey): su objetivo era no alejarse demasiado de la corona y hasta llegó a pensar que la revolución había sido un exceso.

El país presentaba la primera antinomia. Dos hombres de la Primera Junta abrían la grieta, la cual se agudizó cuando Saavedra quiso formar la Junta Grande con los representantes del interior y Moreno quería formar una constituyente, dictar constitución y liberarnos radicalmente de España. Saavedra dilataba.

Felipe Pigna dirá: “El enfrentamiento fue ideológico. Lo de estilos personales se lo puede ver en muchos manuales: “Saavedra representaba más a los terratenientes y comerciantes porteños, bonaerenses, Moreno estaba más del lado de las posiciones liberales…”. Morenistas y saavedristas marcaron la línea de grieta que aún hoy nos acompaña.

La duda que dejó su muerte

Alrededor de su muerte aún hoy hay conjeturas, como todo deceso ocurrido en un mar de revueltas políticas, de ideas encontradas. Saavedra había enviado a Moreno a una misión especial: compra de armamentos. Aunque él después negara tal versión.

Se dice que el doctor Mariano subió al barco con ciertas manifestaciones de enfermedad, pero la embarcación carecía de un médico que suministrara los remedios necesarios. El capitán Robert Ramsay, no quiso detener la nave en puertos cercanos para buscar ayuda y comenzó a administrarle una droga llamada emético de 4 gramos de antimonio tartarizado, junto a un vaso de agua para aliviar sus dolores. El hombre carecía de conocimientos para manipular drogas, regular dichas cantidades. Entonces cabe la pregunta: ¿Se trató de una muerte accidental por sobredosis? Nunca se aclaró.

Su trágico final selló la primera muerte de un hombre de la escena política, que dejó un mar de conjeturas. Tenía apenas 32 años, una mente brillante, con un puñado de sueños abortados. Su ausencia no mejoró los destinos del país, más bien siguió una escalada de desencuentros, batallas internas, crisis intestinas; espadas levantadas en luchas fratricidas, sangre y dolor en la patria nueva.

A 214 años de su deceso, nos encontramos como morenistas y saavedristas, en búsqueda de un hilo que cierre la grieta que disuelva antinomias y nos ayude a levantar la Patria que Moreno soñó.

Griselda Bonafede


Fuentes:

Relacionadas

Ultimas noticias