Liga A: Difícil de explicar

Battle no pudo aportar los puntos que acostumbra, aunque peleó todo el juego bajo los aros.
Battle no pudo aportar los puntos que acostumbra, aunque peleó todo el juego bajo los aros.
Libertad se despidió de la presente temporada de la Liga Nacional de Básquet con un partido que fue la síntesis de su participación: en la primera mitad superó al campeón vigente, Peñarol, por 58-39, llegando a una máxima de 27 puntos; el complemento lo perdió 58 a 28. La derrota 95-86 fue un mazazo que seguramente será difícil de olvidar.

Seguramente muchos pensarán en que la primera mitad del partido entre Libertad y Peñarol, anoche, fue la mejor producción del aurinegro en la temporada. Las diferencias eran imposibles de analizar, entre un equipo que encestaba casi todo lo que lanzaba (11/15 en triples) y defendía sabiendo que se jugaba la última chance de seguir con vida en el playoff. Del otro lado, el campeón vigente no encontraba el norte y Sergio Hernández se limitaba a ver cómo el local daba una verdadera clase de básquetbol.

Los cánticos de las colmadas tribunas estaban acordes al transitar del partido (44-19) y todo era fiesta, en el día en el cual el club celebraba los 13 años de haber obtenido el ascenso a la máxima categoría del básquet y mientras el fútbol también se ponía en ganador con un triunfo ante el histórico Talleres en tierras cordobesas.

Sin embargo, el último minuto del segundo cuarto generó cierta preocupación y ni hablar del arranque del complemento. Kyle Lamonte protagonizó uno de los mejores solos que se hayan visto en El Hogar de los Tigres. Con una efectividad envidiable, se encargó de achicar y acercar rápidamente a Peñarol. En unos minutos y sin que hubiera contención alguna de parte del local, los marplatenses descontaron 15 puntos que sumó a los 8 que había descontado antes y siguió hasta ponerse 65-64.

El campeón sacó a relucir sus banderas y le tiró la chapa a un Libertad que mostró su peor faceta. Perdido y dubitativo, en poco más de diez minutos, pasó de pensar en el viernes a ver cómo se terminaba la Liga. Agrandado y con motivos, el elenco marplatense siguió castigando una y otra vez, asegurándose que el Tigre no se recuperara.

Meléndez nunca encontró cómo hacer reaccionar a sus jugadores y todo lo fantástico hecho en el arranque pareció ser una historia demasiado lejana como para recuperarla. Ya la sentencia estaba echada. El triple de Gutiérrez con 6.30 por jugar mostró el 77-78 que demasiado rápido pasó a ser 79-87. Las tribunas se hicieron sentir pero ya no para alentar sino para exigir una depuración de un plantel que tuvo demasiados altibajos y demostró, en uno de los partidos más trascendentes, las dos caras que tuvo durante toda la temporada: capaz de borrar al campeón de la cancha y luego caer estrepitosamente y sin red, sólo que ocurrió no en juegos diferentes sino en el mismo partido, en aquel que no permitía margen de error.

Planilla completa del partido.

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