Necesidades y planificación

La necesidad de hacer cosas no siempre va de la mano con las prioridades de la comunidad. Un buen caso testigo es el que representa la avenida Independencia. Durante mucho tiempo, la misma fue duramente -y con razón- criticada, toda vez que aquel esplendor que supo albergar quedó demasiado atrás en el tiempo.

La falta de renovación o adecuación tuvo un atisbo de concreción cuando en la gestión de Ezequiel Bolatti se presentó la incorporación de luminarias led. Lamentablemente, la no planificación de la obra hizo que aquella decisión fuera transitoria y a la vista del resultado cosechado, totalmente insuficiente.

Eso fue todo. Cambio de iluminación deficiente por otra novedosa pero igualmente escasa y nada más. Allí concluyó la intervención.

Hacia atrás en el tiempo encontramos la delimitación de los espacios de estacionamiento con unas estructuras de hormigón elaborado que permanecieron en su lugar un suspiro. Y otra vez nada más. Años de avenida y solo dos acciones antojadizas, escasas y de bajísima efectividad.

El proyecto que persigue la actual gestión resulta verdaderamente de fondo. El aggiornamiento que se busca imprimir propone tener una avenida moderna y útil durante un par de décadas por lo menos. Pero otra vez pareciera ser un esfuerzo sectorizado, donde los comercios se enteran por el camino de cómo será y cuáles serán sus alcances.

La otra parte involucrada, la gente, sabe menos aún. Padece a diario la improvisación de algo que debió ser más sencillo de planificar. La proyección del cumplimiento de varias Ordenanzas sancionadas hace años incluyó la de modificar el estacionamiento. Lamentablemente, no hubo una proyección mínima para hacer coincidir los dos proyectos que en la práctica se superponen territorialmente.

Así pasamos de sogas a cadenas, nuevamente a sogas y ahora cordón de hormigón (hecho en la primera cuadra con rapidez, sacrificando precisión en la rectitud del mismo).

Mientras tanto, en estos días, aquellos usuarios de los espacios de estacionamiento de motos y bicicletas (en los extremos y el medio de cada cuadra) se encontrarán con la novedad de que ya no pueden disponer de los mismos. Las correctas quejas de los comercios por estos vehículos sobre las veredas, casi con seguridad volverán a escucharse ya que no habrá espacios suficientes en los extremos de las calles perpendiculares. Entonces, mientras se discute por cómo ordenar ese aspecto, seguirá debatiéndose sobre los fondos a afectar en la obra, para luego definir pliegos, llamar a Licitación, asignar empresas y finalmente comenzar con el plazo de un año de ejecución.

Es demasiado tiempo como para no tener una mínima planificación. La prioridad está clara al igual que la necesidad. El camino a transitar se espera que resulte menos tortuoso que el recorrido hasta el momento, el cual dejó a la luz una cuota importante de improvisación que no nos merecemos y que hizo que la avenida Independencia retroceda aún varios casilleros.

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