
La teoría marca que Libertad tiene que ganar, sin importar el funcionamiento colectivo, las individualidades ni la receta que aplique para lograr dicho objetivo. La realidad volvió a encargarse de darle otra cachetada a un equipo que nuevamente cede en el final y se queda con las manos vacías.
Comunicaciones marcha cuarto en la actual Liga Nacional y en esta 18° Fecha visitó «El Hogar de los Tigres» con el antecedente inmediato de seis victorias consecutivas. Los locales, por su parte, hilvanaban tres derrotas continuadas y buscaban quebrar la racha.
Los dirigidos por Sebastián Saborido plantearon un buen primer tiempo, con criterio, circulación y paciencia, pudieron irse al descanso largo 44 a 41. La primera mitad del objetivo estaba cumplida. En el reinicio, siguió estirándose ese momento para adelantarse 53-45 y dejar una grata sensación en el estadio. No obstante, un par de malas decisiones prologó la reacción de la visita que no solamente se recuperó sino que en el mismo tramo pasó al frente 53-58. Esa racha de puntos consecutivos era un anticipo de lo que pasaría luego.
Con el partido ajustado 59-60 se inició el cuarto final y el cierre mano a mano ya se anticipaba entre los presentes. Libertad pasó al frente 61-60 y repitió luego 68-67. Esa fue la última vez, luego chocó con sus propios nervios frente a un conjunto que encontró resquicios y al pasar adelante en el marcador, ya no abandonó esa condición. Mientras el local erraba ataques, los visitantes encontraban conversiones para ir despegándose más allá de alguna reacción de los Tigres.
El final de 72-74 con poco más de un minuto pareció que le daba la última chance a los aurinegros pero no pudieron encestar más y en ese epílogo vieron cómo Comunicaciones cerraba el triunfo a su favor dejándolo inmóvil en 72 y llevando su tanteador a 79 puntos. La estadística marca que el local encestó 44 puntos en el primer tiempo y solamente pudo hacer 28 en los últimos 20 minutos, contra un andar mucho más parejo de la visita: 40 y 39.

