Efesios 4:28-32 Nueva versión Internacional: «El que robaba, que no robe más, sino que trabaje honradamente con las manos para tener qué compartir con los necesitados…»
Allá lejos en la historia personal, mi excelente profesora de Filosofía y Psicología en la Escuela Normal de Rafaela, nos dejó esta definición que caló hondo en mi memoria: “Quien roba, roba amor”. Hoy, ya con una nieta Psicóloga, me deja conceptos más modernos y acordes con la realidad que nos toca vivir. ¿La recaudación por la venta del botín será destinado a alimentos, ropa de abrigo, medicamentos para una enfermedad?
Sunchales es una comunidad comprensiva, solidaria y participativa. Numerosas son las instituciones que trabajan a través de una acción social responsable, deseosa de aminorar los problemas de sus habitantes y precisamente, la población entera las sustenta, a través de cuotas mensuales que los responsables saben utilizar ordenadamente.
Para levantar una casa se necesita trabajo y esfuerzo. Se convierte en un hogar con la presencia de hijos y también nietos, quienes aprenderán el ejemplo de sus mayores.
La intrusión en casa ajena a plena luz del día y bien provisto de herramientas para forzar la puerta que en realidad es una sólida reja, indica una acción premeditada. Recorrer las habitaciones en busca de un botín tangible en dinero no fue posible así que las PC fueron el objetivo, ya que caben en el canasto de una bicicleta.
¿Alguien conoce el trabajo en silencio, aislado, con investigación o creación personal para traducir en numerosas páginas que dejan historias, opiniones o formación? Parece nimio, no entendible para quien lo valora. Cómplice será aquel comprador que de antemano conoce la procedencia ilícita y no obstante compra porque el monto será menor.
Delinquen ambos, quien roba y quien compra.


