Argentino A: Jorge Salteño dejó el fútbol

Jorge Salteño, con la albiverde que lo llevó al ascenso...
Jorge Salteño, con la albiverde que lo llevó al ascenso...
El volante ofensivo, tras una larga participación en el club Atlético Unión dejó la actividad, el motivo principal fue la lesión en una de sus rodillas.

Llegó a Sunchales, con el apodo de “Gareca” que alguna vez le había puesto el periodista Domingo Bongianino, tras una transmisión de su equipo, Florida de Clusellas, jugando en la Zona Sur.

Perfil bajo, como todo chico de pueblo que llega a la ciudad, acostumbrado al buen día, a las buenas noches y al que tal, como te va, de acuerdo a como lo amerite la circunstancia.

Acostumbrado a las cosas básicas y simples que lamentablemente algunos jugadores que llegan a nuestra ciudad, y algunos otros que son de la ciudad no conocen, porque tal vez nadie se las ha enseñado.

Fue parte de las intencionalidades por parte de Unión para lograr el ascenso, fue cómplice de las bromas con Ceballos, Malenke y Céspedes, en cada viaje de Ida o de vuelta, antes o después de cada partido, cuando todo el fútbol de Unión era una gran familia.

En San Juan, junto a sus compañeros del momento, fue participe con el ascenso del tiempo más glorioso que vivió la entidad alviverde. Por ese entonces en lo personal atravesaba un gran momento futbolístico.

En el debut en el torneo Argentino “A”, un día cualquiera, ante 20.000 personas, en Tucumán y en cancha de Atlético, junto a Ariel Windey, fue irrespetuoso de la historia del local y desplegó toda su prosapia sobre el terreno, como si habría estado en su Clucellas natal.

Esa fue la carta de presentación que le sirvió para poder vivir una nueva sensación en el fútbol, jugar una temporada en Tucumán, ante más de 20.000 personas cada vez que su equipo hacia de local.

No le fue bien, no tuvo la participación que hubiese querido, y para él desde lo personal, si bien nunca lo expresó, fue un golpe anímico demasiado duro, un golpe del cual mucho le costó recuperarse, si es que alguna vez se recuperó.

Después, la lesión en la rodilla, después las operaciones, después la recuperación total que, lamentablemente nunca llegó, más allá de que intentó la vuelta en algún partido en el equipo de la Liga.

En el tiempo de decisiones y definiciones, recordó el campito de la infancia, en su pueblo de calles de tierra, los goles en la Zona Sur y el apodo de Gareca, la llegada a Unión y el ascenso.

Tucumán, el color celeste y blanco de las tribunas, y… quien sabe cuántas cosas más, cosas con una pelota de por medio, sirven como argumento, como para entender que su romance con la “redondita mimosa”, no ha sido en vano, ya que ese romance terminó en un amor, por siempre e incondicional, un amor que para él, será inolvidable.

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