Darío Suárez, árbitro nacional de fútbol

El sunchalense en acción, en uno de sus partidos.

Solo él sabe porqué eligió esta profesión dentro del fútbol, y seguramente esa decisión, tiene el porqué al sacrifico que hizo durante cuatro años para poder aprender, para querer superarse, recorriendo miles de kilómetros para estar presente en cada curso y en cada examen.

Hoy puede decir, gran parte del objetivo esta cumplido, él lo siente de esa manera, por eso tras la obtención del logro, dice «gracias» y enumera a todas las personas que estuvieron cerca de él, en el desafío.

De Sunchales, del Barrio 9 de Julio, de apellido identificado con el laburo, con la responsabilidad y seriedad, hijo de una familia de bien, que conocí en las andanzas de la Escuelita de Fútbol allá por la década de los ´90.

Tarea difícil, la de ser arbitro, en este caso de fútbol, donde tenés que determinar en fracción de segundo, donde casi no tenés margen al error, donde es «tu decisión», la cual hará que miles de personas estén a favor o en contra, después de que hayas tomado la misma.

Seguiré yendo a la cancha, si Dios me lo permite, te seguiré viendo como lo vengo haciendo en cada partido donde nos coincide el trabajo, seguiré siendo crítico contigo a la hora de hacer una evaluación de tu función, donde te marcaré, desde mi modesto punto de vista periodístico cada error y cada acierto.

Cada vez que tomes una determinación acertada, me sentiré muy contento y cuando te equivoques te entenderé, porque sabré, estaré convencido de que ese error ha sido humano, lógico y entendible y que detrás de ese error no hay ningún tipo de mala fe ni de mala intención, porque te conozco más de lo que vos creés, porque conozco tus raíces, tu crecimiento, tus orígenes, ese origen que tiene que ver con que… cuando nace derecho desde abajo, es muy difícil que se tuerza…

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