
La del 40 está considerada la década de oro del tango. Sin discusión. Contemporáneamente se fueron afianzando o creando los grandes conjuntos típicos, especialmente en Buenos Aires y en algunas grandes ciudades del interior.
Se produjo un hecho llamativo en el aspecto artístico, porque cada agrupamiento, con un director al frente, fue creando un estilo de interpretación diferente, a tal punto que el oyente al escuchar los primeros compases advertía de qué orquesta se trataba. Igualmente en el período señalado comenzó a tener predicamento “el cantor de la orquesta”, siendo más relevante su actuación al abandonar el papel de “estribillista” que ostentaba hasta entonces, en una actuación casi secundaria. Surgieron consecuentemente las grandes orquestas y las consagradas voces del tango: Troilo con Fiorentino, Di Sarli con Rufino, Pugliese – Chanel, D’ Arienzo – Echagüe, entre otros.
Ese movimiento nacido a principios de la década, en términos generales, llegó al interior del país, fundamentalmente por la profusa difusión que en aquel entonces le dieron las emisoras de radio y en donde era frecuente la actuación de la orquesta en vivo. Por aquella época, sobre el final de esos diez años y algunos más de la década siguiente, tuvo mucha popularidad un programa que se difundía de lunes a viernes a la hora 20 y 15 por Radio El Mundo “y su cadena azul y blanca de emisoras argentinas”. Se llamaba «El Glostora Tango Club: la cita de la juventud triunfadora” y tuvo preponderante actuación la orquesta de Alfredo D’ Angelis con sus cantores Carlos Dante, Oscar Larroca y Julio Martel. La presentación del programa estaba a cargo de los locutores Rafael Díaz Gallardo, Lucia Marcó y Valentin Viloria. El espacio era auspiciado por la marca Glostora, un fijador para el cabello, líquido y económico: “cuatro gotitas bastan para lucir bien peinado, elegante y perfumado”.
No vaya a creer el lector que Glostora era la única marca que existía en el mercado: también lo disputaba Palmolive cuya propaganda rezaba: «el brillo del cabello revive, con aceite brillantina Palmolive”. En el rubro de fijadores sólidos, la delantera la llevaba gomina Brancatto, récord de ventas en el mercado y fabricada -según la publicidad- con tragacanto de Persia, elaborada por Franciso Brancatto en su farmacia de Florida 620. “Peina mejor, rinde más”, decía el anuncio. En los barrios se veían los jopos y las colas de pato.
Además de Radio El Mundo existían otras emisoras que dieron significativo espacio a la difusión de la música de tango, tales como Radio Splendid, LR3 Radio Belgrano “y su cadena gigante”, Radio Del Pueblo, Emisoras Mitre, Radio Porteña, Radio Stentor, la cual funcionaba en el subsuelo del Hotel Castelar en Avenida de Mayo al 1100, entre otras.
A raíz del empuje que recibía desde la capital, como efecto cascada el interior fue acogiendo la creación de conjuntos orquestales dedicados a la música de tango. Surgieron reconocidas orquestas, por ejemplo en Santa Fe, las típicas de Orlando Sorbellini, la de Raimundo Grasso, Alcides Sacchi y su orquesta, la típica Florida con el bandoneonista Norberto Batión, la Romano – Monserrat un poco más tarde, co-dirigida por el “fueye” sunchalense Félix (Filucho) Monserrat. En Rafaela, agrupaciones tales como la Típica Florida, Mastrandrea, la orquesta ReFaSi, el conjunto de Mario Platini, que a partir del 8 de setiembre de 1953 pasó a llamarse Cetta – Bainotti y luego hacia 1957 se transformó en Cetta Pignoni; la Vaquero, la orquesta típica de Eduardo Tacca, entre otras.
Continuará…
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José «Pepe» Marquínez

