El pavimento del Colón sumó su segunda negativa

Tal como había ocurrido un par de años atrás, nuevamente los vecinos del barrio Colón volvieron a expresarse por la negativa hacia la obra que pretendía ejecutar el Gobierno local para llevar pavimento flexible a 39 cuadras de dicho sector de la ciudad.

En total, cerca de un centenar de frentistas, representantes del 42.5 por ciento del sector propuesto, acudieron en los últimos días al Palacio Municipal a dejar expresa su negativa. En una primera instancia, dicha situación superaba el porcentaje fijado en la Ordenanza (40%) para la no realización de la obra. No obstante y así hubiese sido apenas inferior al 40 por ciento, el caso merecía un especial análisis por los elementos implicados.

En este sentido, cabe mencionar que el Municipio corría con una parte importante de los costos de la obra, los cuales eran subsidiados. A esto, hay que añadirle que también ofrecía la financiación, lo cual implicaba destinar importantes fondos propios para ir luego recuperándolos mensualmente (y a más largo plazo en aquellos casos de frentistas que no abonaran en tiempo y forma).

Culminado el período de vigencia del Registro de Oposición, desde la administración local se remitió un conciso parte de prensa en el cual se anticipa que se «evaluarán nuevas alternativas con el objetivo de formular y presentar un nuevo proyecto al Concejo Municipal para la ejecución parcial de la obra».

Es esta mención la que abre nuevas esperanzas pero ya no para el barrio Colón sino para el resto de la ciudad. Pensar en avanzar en un bloque de 40 calles, resultaba a priori altamente ambicioso. Diferente será la cuestión para aquellos barrios cuyos vecinos puedan ir logrando acuerdos parciales.

Existen varios sectores que estuvieron siguiendo expectantes el desarrollo de esta propuesta, toda vez que podrían ver con muy buenos ojos la implementación en tramos de algunas calles donde, con tiempo e información correcta y abundante, los vecinos estarían de acuerdo en correr con los costos de dicha mejora. Claro que exigirán también el ser subsidiados como se pensaba hacer con barrio Colón, algo que se entiende, debería darse casi por descontado para que no existieran diferencias entre contribuyentes de la misma ciudad.

Es así como entonces, algo que podría ser negativo, puede derivar en el gen del avance aún mayor al esperado y proyectado inicialmente. No obstante, hay por delante un escollo mayúsculo: la poca trascendencia informativa -hacia frentstas involucrados- que se le dio desde el Municipio a una iniciativa que aparentaba ser su mascarón de proa en lo que a obra pública se refiere.

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