El Taller Manual N° 12 cumplió cien años

Un siglo de trabajo comprometido y ampliado a través del tiempo

Cien años ha cumplido el Taller Manual N° 12, institución señera que comparte espacio ministerial con la escuela primaria N° 379 “Florentino Ameghino” desde hace 100 años. No hay asombro para una ciudad que camina hacia su aniversario 138. El pasado lunes se llevó a cabo el acto que evocó el siglo de existencia educativa.

Un mensaje a la vista lo representaba todo: “Cien años construidos en territorios unidos por manos que marcaron un camino”. Fue quien dio pie para contar la historia de una institución educativa que, compartiendo espacio con otro centro escolar, fue capaz de ensamblar los objetivos y amalgamar una convivencia armónica y provechosa para ambas instituciones.

La anfitriona, la directora Marcela Suárez, destacó el siglo del taller como un símbolo de la educación en la ciudad, recordando su trayectoria nacida allá por el año 1924.

Estuvieron presentes en el acto autoridades del Ministerio de Educación y de la Región III de Educación, en una muestra de interés por el espacio silencioso de los que desarrollan competencias motrices, físicas y emocionales, pero que a la vez despiertan el interés por crear, por construir y resolver problemas cotidianos en trabajo cooperativo.

Encabezaba el acto la Delegada de la Región III, Delia Colussi, la Coodinadora de Educación Tecnológica Escuela y Talleres de Educación Manual, Andrea Sartori, el Supervisor de Talleres Manuales, Edgardo Pic y la Supervisora de la Sección “A”, Analía Gómez. Desde los estamentos políticos acompañó la senadora provincial suplente, Bárbara Chivallero y el Intendente Municipal Pablo Pinotti con su equipo.

Los oradores destacaron la importancia de los talleres manuales en las comunidades y, sobre todo, el valor de una trayectoria que este año pone una señal de marca: un siglo, muestra de trabajo comprometido legado y ampliado a través del tiempo.

El taller que se inició para beneficio de la Escuela Ameghino fue abriendo sus puertas a otras escuelas de la ciudad; N° 1212, N° 6388, N° 1213. Abrió sus brazos respondiendo a las modificaciones, las leyes y las necesidades de una ciudad que crecía.

Fue creado para el desarrollo de las competencias prácticas en el marco del currículo, cualquiera hubiese sido la ley de educación que la atravesara. Cientos de alumnos poblaron sus aulas, tomaros sus herramientas y construyeron. Estoy segura de que en cada hogar sunchalense hay un elemento fabricado por un exalumno del taller: repisas, parrillas, palitas, tenedores para asado, tablas, etc. Los profesores desde siempre siguieron el rumbo de un aprendizaje práctico centrado en el saber hacer para saber ser. Es bueno recordar que hasta la década del 90 los alumnos varones recibían Herrería y Carpintería y las niñas, Manualidades. Era una hora de separación de géneros.

El agregado de la tecnología en los últimos años, enriqueció la mirada, borró esos límites y ahora varones y niñas trabajan juntos en la hora a tal fin, modificación que abonó gratamente la disciplina del pensar desde lugares diferentes. Hoy cada escuela tiene su taller, espacio núcleo de proyectos pedagógicos centrales en la vida escolar.

Quienes lean estas líneas escasas en contenido en relación con los años transcurridos, no dejarán de emocionarse recordando el taller manual que los abrazó en sus deseos de “hacer”, de pensar de otro modo, de planificar para “algo o alguien” porque allí se ensamblaron siempre el ser, y saber hacer.

Desde hace poco tiempo el taller lleva el nombre de Adelkis Abelio Bruno, quien fuera docente y director de la institución.

El taller está ahí. Tiene su entrada principal por calle Alberdi y es parte del entramado educativo de la ciudad de Sunchales. Valiosos profesores pasaron por él dejando aportes simbólicos en las diferentes escuelas. A ellos, gracias.

¡Cien años! Son solo un puñado de sueños que echados al viento se multiplicaron. Felicitaciones.

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Griselda Bonafede

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