Formosa, una provincia que espera

Atardecer en el Bañado La Estrella, Formosa (Foto: Griselda Bonafede).

Quería visitar Formosa. Era la única provincia, junto con Chaco, sin conocer. Formosa se encuentra en el margen derecho del río Paraguay, en el nordeste argentino. La provincia es como la pensamos sin conocerla: carente de atractivos, cargada de suelos vírgenes. Aunque llana, es muy diferente a esta Santa Fe, pródiga, abierta, repleta de campos productivos.

Los conquistadores tardaron mucho en entrar en esos terrenos; los aborígenes del lugar les ofrecieron muchísima resistencia amparados en sus bosques y, tal vez por no visibilizar riquezas favorables a sus apetitos, postergaron sus intentos.

Llegué con el fin de encontrar los motivos que nos diferenciaban, aun reconociendo la hermandad de las provincias.

La ciudad de Formosa nació como resultado del proceso de ocupación del espacio chaqueño que se inició con posterioridad a la guerra de la Triple Alianza (1865-1870) que enfrentó al Paraguay con Argentina, Uruguay y Brasil. Se estableció el río Pilcomayo como límite definitivo entre la República Argentina y la República del Paraguay. Se fundó el pueblo el 8 de abril de 1879, con el nombre de “Punta Hermosa o Formosa».

El nombre Formosa deriva de una locución latina que significa hermosa y que habría sido dado por los conquistadores españoles al navegar por el río Paraguay. Vale contar que la h, de las lenguas románicas, con el correr de los tiempos se convirtió en una “H” aspirada que luego desapareció. En relación con lo aclarado, se cree que lleva ese nombre porque el coronel Luis Jorge Fontana, exclamó «¡Qué vuelta fermoza!», debido a la hermosa vista que generaba la curva de las aguas del río Paraguay frente a sus ojos.

Recorrido en piragua por el Bañado La Estrella (Foto: Griselda Bonefede).

Formosa fue la capital del Gran Chaco, hasta que en 1894 se efectúa la división del territorio, pero, recién obtuvo su categoría de provincia, el 15 de junio de 1955. Su Constitución data de 1957 y un gobierno elegido por el pueblo, se logró en 1958. Cabe observar la diferencia de tiempos democráticos entre ella y el resto del país, sabiendo, por ejemplo, que después de 1816, las primeras provincias de la Nación fueron: Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Córdoba, La Rioja, Mendoza, San Juan, San Luis, Santiago del Estero, Catamarca, Tucumán y Salta; el resto debió esperar, como el caso de Formosa para obtener un orden republicano propio.

Si bien Formosa tuvo migración europea, es notoria los caracteres de una población sin mezcla, enmarcada en los rasgos de pueblos autóctonos.

Como todo en nuestro país, es rica en recursos naturales, aún no demasiado explotados. Las reservas naturales también son importantes. Por ejemplo, el Bañado La Estrella es el segundo humedal más grande de Argentina, localizado en la provincia, al norte de la localidad de Las Lomitas, atravesado por el trópico de Capricornio.

Vale la pena llegar hasta el Fortín Soledad y recorrer, en canoa o piragua, el bañado cuyas profundidades no llegan al metro. Es un ecosistema rico en diversidad de plantas y animales, cambiante según las estaciones.

La experiencia de recorrerlo en piraguas guiados por la maestría de los lugareños, no tiene parangón. Estos se valen de una larga caña cuya resistencia y flexibilidad, a la vez, les permite direccionar la embarcación imitando a los gondoleros venecianos, pero en un contexto de pura naturaleza. Se pueden ver los yacarés escondidos, camuflados entre pastos, aves, plantas acuáticas diversas. En los troncos de árboles secos, se lían enredaderas dando formas diferentes. Menhires vegetales en pleno bañado.

Bañado La Estrella, Formosa (Foto: Griselda Bonafede).

En la travesía, el silencio amedrenta, sólo algunas voces, el aleteo de pájaros, y el agua que choca el bote. El sol pega fuerte si es un buen día, igual invita a tomarlo y llenarse la piel del calor genuino.

Terminado el recorrido de dos horas, nos sirvieron un almuerzo en un espacio al aire libre, bajo un techo construido con troncos de palmeras cortados al medio, fresco y seco al mismo tiempo. No hay elección; sin embargo, la presencia de sándwiches, a la medida de los santafesinos: chorizo, pan y queso hacen olvidar las exigencias. En esos lugares, todo permanece, sin embargo, me pareció atisbar un cierto deseo de que trasciendan sus intentos de crecer. Será obra de quien tiene el poder, llevar los deseos a puerto seguro.

Al día siguiente cruzamos la frontera hacia Asunción del Paraguay; hermano país con quien compartimos los mismos sueños de independencia. Me dijeron: “Paraguay no nos quiere!” No es verdad. Nos unen hilos muy fuertes. Los contaré en otra columna.

Formosa es una provincia joven y hermosa, necesita que se la mire.

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Griselda Bonafede.

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