Intentar calificar a Gabriel Fiorito como talentoso sería pecar de desconocimiento acerca de las posibilidades que nos ofrece la lengua castellana para abordar situaciones como esta, en las cuales si bien la persona es siempre la misma, los contextos y desafíos varían pero mantienen el nivel de exigencia y calidad final que muy pocos pueden lograr.
En la semana, la ciudad se revolucionó con el breve pero eficaz personaje narco de la tira «Mis amigos de siempre», una de las ficciones más vistas en la actualidad en lo que a televisión pública se refiere.
Luego, llegó el momento de la presentación doble en Paloma libros, de «Croak» y «4 obras breves», donde el espacio quedó literalmente chico al verse desbordado por los entusiastas seguidores de las obras de Fiorito, quienes dijeron presente también en este especial momento.
Las interpretaciones de amigos e integrantes de grupos de talleres, arrancaron más de un aplauso, sonrisas y suspiros de esos que prologan el quiebre y las lágrimas.
Más adelante, por si fuera poco, al «bueno de Gaby», tal como la platea femenina mayor lo suele calificar en llamadas que salen al aire por las radios locales, le esperaban aún más mimos. Dos funciones a sala colmada en Amigos del Arte, para distribuir un poco de buena onda a través de sus alter ego que son sus «Isokas en Alfa», quienes nuevmanente deslumbraron con sus interpretaciones y puesta en escena.
Complejo será para Gaby olvidar lo vivido en estos últimos días, aunque el futuro se empeña en acercar desafíos que ponen en riesgo esto, con su pronta participación en un festival internacional en Colombia y luego la representación que hará del teatro argentino en otro evento de múltiples fronteras.











