Iván Giordana, escritor sunchalense, presentó su nueva obra

Momento propicio para homenajear a los escritores

El 13 de junio es el día del escritor en Argentina. La SADE estableció esta fecha en homenaje al nacimiento del escritor Leopoldo Lugones en 1874. Lugones ha sido uno de las mejores plumas de América.

Considero que fue quien se alejó de la imagen de poeta triste y encerrado en un ambiente solitario, característica de los escritores, porque tuvo una vida activa en todos los ambientes de la sociedad de sus tiempos, lo que lo torna atemporal.

Martín Blasco dice: “La idea del escritor como figura sagrada y voz de la sabiduría ha quedado muy atrás, nadie ve ya en los escritores a seres iluminados (excepto, quizás, algunos escritores)”. Los tiempos han cambiado y las redes sociales coadyuvaron a su transformación. Hoy escribe todo aquel que siente una necesidad o un motivo para hacerlo.

Nuestra ciudad tiene la oportunidad de vivir y disfrutar de esa metamorfosis. Nuestros escritores son personas que trabajan en empresas, en consultorios, en escuelas, en sus hogares… Su profesión no les impide escribir lo que creen bueno para compartir.

Iván Giordana y Pablo Barreto (Foto: Amigos del Arte).

Días pasados asistimos al evento que organizó Iván Giordana junto a Pablo Barreto en “Amigos del Arte” para presentar su nuevo libro.

Iván es un atento observador de lo que pasa a su alrededor, pero tiene el maravilloso poder de envolver esa cotidianeidad, creando un mundo imaginario atrapante y sorpresivo en el final de cada cuento. Iván es Abogado, padre de familia y trabaja en una empresa de servicios, sin embargo, usa tiempos para escribir, porque es una necesidad inherente a él, es una actitud hacia la palabra escrita y eso lo hace escritor.

Iván Giordana cuenta ya con varios libros de su autoría. En esta oportunidad hizo una presentación de su próxima obra de manera original. La puesta en escena fue en “Amigos del Aarte”, en el escenario de la sala mayor, acompañado por Pablo Barreto en música y canto, Iván leía para el numeroso público relatos que conformarán su nuevo libro, luego Pablo entregaba lo que él consideraba marco de esa obra: una melodía, una voz, aún apelando a terceros (lo que me pareció brillante). Fue una manera cómoda e informal de compartir su creación.

Pablo había pensado para cada cuento que Iván leyera, la canción adecuada al tema, y la cantó acompañada de un piano eléctrico. La impronta era provocante y el público intentaba anticipar lo que ejecutaría Pablo, luego de la lectura de Iván.

La escena arriba del escenario era casi mágica: un relato leído con intención, de manera que el oyente se mantuviera atento y pudiera, como en la lectura, presentir finales, sorprenderse luego y sentir la necesidad de aplaudir (todo expositor necesita aplauso).

Un momento de la presentación de «Nota a Nota» (Foto: Amigos del Arte).

En comunidades como las nuestras, estas propuestas enriquecen, nos mejoran, estimulan, movilizan a la juventud ávida de lugares donde plasmar sus gustos. Compaginar un espacio donde se encuentre la palabra, la música, la voz y hasta la imagen, si es posible, es una manera de respetar el interés de todos y mantener en alto el amor por las letras.

Otro detalle significativo fue pedir que se asistiera aportando un litro de leche para luego, distribuirlo de manera solidaria, entonces pensé en analogía: se cubren dos necesidades: la alimentaria y la del alma, esa que sentimos los amantes de palabras.

Repito una frase de Leopoldo Lugones: “Sed, pues, conscientes poseedores de la fuerza bendita que lleváis dentro de vosotros mismos.”  Y agrego: ¡compártanlas! Feliz día del escritor y aplausos para Iván.

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Griselda Bonafede.

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