
“Está algo bajoneado”, dijeron los más íntimos que lo conocen desde el barrio, es por eso que fueron a visitarlo, como para ver si entre todos podían ayudarlo a levantarse anímicamente.
Lo cierto es que, ese chico que después de haber dejado Sunchales, le pasaron en muy poco tiempo muchas cosas lindas, hoy la alegría le es esquiva, porque le cuesta poder gambetear ambiciones, ya que la marca de las circunstancias de la vida no le da espacios para ir claramente hacia adelante.
Aquel debut en la primera de Colón, los goles, la dupla con Bertoglio y el viaje como sparring de la selección de Maradona en el último Mundial, parecen haber quedado demasiado lejos, aunque pasaron solo dos años.
Su paso por Patronato de Paraná para jugar la B Nacional fue casi efímero, es por eso que actualmente su representante lo ubicó en Deportivo Armenio, institución que milita en la Primera B Metropolitana.
Ahí está “el Yoni”, cerca del fútbol, pero lejos del arco de enfrente y más lejos todavía de su viejo amigo el gol, ese gol con el cual cuando pibe se llenó muchas veces la boca, ahí está “el alemán”, el de la sonrisa pura, el del afecto cálido.
El que espera que el destino le meta un centro para poder enganchar de volea a la ilusión y así salir gritando en busca de un camino abierto como para recuperar el tiempo perdido.

