Las angustias nos alcanzan…

Angustias, penas, conflictos, existen situaciones que pueden ser ajenas pero también nos afectan como amigos, como vecinos o conocidos de una sociedad pequeña similar a la de Sunchales o nos invaden, más aún, en la brevedad de un barrio o unas pocas cuadras.

Rincón de privilegio por la cercanía los servicios, una Clínica y un Supermercado por la diversidad de sus ofertas para el sostenimiento familiar en las calles 1 de Mayo, Santa Fe y Alem; se goza aquí de un contacto diario, familiar y gratamente cercano.

En este estrecho calendario hemos marcado ausencias que nos han dejado heridas al privarnos de una amistad, las charlas de los encuentros, la gentileza de un servicio comercial, y en mi caso personal, la indescriptible e insustituible compañía de un padre para los hijos y los seis nietos que fueron llegando como bendiciones para sumar luego a la bisnieta más reciente.

José Landucci, jerárquico de aquella empresa histórica, esposo de mi amiga y colega, padre de dos alumnos míos, allegado por ende a la familia y a los encuentros escolares.

El orden de cada partida puede no ser exacto, pero es eso, precisamente, la partida, la que nos cambió la vida en cada hogar. Don Antonio Chiaverano padre y su infinita capacidad de trabajo, ejemplo para sus hijos; Don Alloatti, capacitado hombre de campo, quien supo depositar en sus dos hijos varones el legado de los conocimientos agrarios; la familia Manera y el recambio de habitantes familiares dentro de los mismos muros con historia similar sobre arados, trigales, tambos y cosechas.

Los almanaques fueron escasos para el heredero de Pipa Bonaudi, tan renombrado, reconocido por varias generaciones familiares en una esquina emblemática. Y el apellido Chiaverano volvería a mencionarse con dolor, con incredulidad, por algo imprevisto, quizás para quienes no supimos descifrarlo al ver su ímpetu y entrega permanente, siempre enérgico, generoso en la entrega junto a su esposa cuando desde las instituciones locales solicitábamos su aporte.

Como su padre, su madre y junto a Rosana, han echado semillas fértiles en cada uno de sus herederos, sin retaceos para la labor comercial y la atención de sus múltiples clientes, permanentes o devotos.

Inició su instrucción en la escuela Ameghino y aunque no fue mi alumno, muchas veces en las charlas afloraban temas como si los hubiésemos compartido y él hubiera ocupado un banco en mi aula.

El barrio ha vuelto a perder un paladín, con su tutoría comercial que seguramente dejó como valiosa herencia, porque supo inyectarla en los hijos de su sangre, con sus jornadas sin descanso y su entrega entusiasta, sin altibajos a lo largo de toda su trayectoria.

Las angustias nos alcanzan y pueden llegar a ser comunitarias. Especialmente, cuando el calendario marca una edad aún lejana de la longevidad.

Abrazos para su familia, con el rezo que aliviana los dolores compartidos.

El supermercado que impulsó toda la familia Chiaverano, en su ubicación actual de Alem y Santa Fe, en barrio Sur.

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