
Los dirigidos por Zeta Rodríguez tuvieron todo lo que se esperaba de este equipo: entrega, confianza, espíritu… cualidades que se unieron a los valores ofensivos de quienes tienen la responsabilidad de atacar el aro contrario y al sacrificio y solidaridad en el propio para contener a un peligroso puntero que en un abrir y cerrar de ojos puede pasar una pesada factura.
Los triples fueron la principal vía de ataque visitante (13/29 contra 16/35 en dobles) y la alta efectividad complicó en más de un tramo. Pero los Tigres entendieron por dónde pasaba el partido y frenaron la ansiedad lógica de pretender devolver triple con triple y siguieron respetando el dibujo pensado por el DT. Así se quedaron con el segundo chico (25/12) sacando las primeras distancias del partido.
Luego, con un Lewis feroz en ambos aros, defendiendo como una «Bestia» (18 puntos) sumados al buen aporte de Wolkowyski (17) y Field (12), el poste bajo local fue determinante para sacar una diferencia de diez puntos aproximadamente que fue manteniéndose en buena parte del juego. Los marplatenses intentaron meter presión siempre pero más allá de alguna complicidad de los árbitros a partir de fallos polémicos que no supieron aprovechar, terminaron siempre chocando contra una férrea defensa local que les cerraba una y otra vez los caminos, forzándolos a lanzar desde la distancia.
«Este es el momento», repetía una y otra vez Rodríguez sobre el final del tercer cuarto, cuando parecía que Libertad quebraba la resistencia foránea. No obstante, no pudo hacerlo, el puntero de la Liga Nacional se acercó y llegó a estar a un punto solamente. Sin embargo, buenos recuperos y corridas volvieron a traer tranquilidad a un «Hogar de los Tigres» que entendió cuál era su rol y se encargó de alentar de forma ensordecedora en todo el segundo tiempo.
Finalmente, el último minuto los encontró con una diferencia de siete unidades que era demasiado porque ya los triples no entraban como antes para la visita y el tiempo terminó asfixiando a este equipo que no supo encontrar otras variantes confiables para acoplar a los ataques y ahora deberá seguir esperando para asegurarse el número uno. Por su parte, Libertad sigue sumando, ascendiendo, soñando con un hipotético ingreso directo a Cuartos pero por sobre todas las cosas, acumula minutos con la misma plantilla para, de una vez por todas, terminar con los cambios obligados por las lesiones y ser el equipo que todos pretendían ver y sus rivales temían de enfrentar.

