Mostrar, compendiar, seleccionar, son acciones que se ubican precisamente al finalizar un año de intenso trabajo para ofrecer una prueba palmaria de lo realizado ante un público convocado, en el caso del teatro en Sunchales.
Gabriel Fiorito puso a consideración del público de la ciudad varios episodios que por su diversidad, contenido y desempeño, lograron los aplausos cerrados de quienes fueron deleitados con las sucesivas escenas.
Asombra y deleita lo que cada actor puede obtener de sí en tan variada gama de sucesos, cada uno en desempeños desopilantes a veces, dramáticos otros, exacerbados quizás, siempre orientados a despertar emociones, risas, aplausos y asombro. Algunos de los actores ya reconocidos reafirmaron sus excelentes condiciones sobre el escenario y otros produjeron el asombro y la alegría de confirmar nuevos talentos que se van sumando a la pléyade teatral de la ciudad.
Como fruto de una tarea vocacional nos llena de orgullo comprobar la materia prima que nos pertenece. Pero nada de esta pasión hubiera florecido sin el jardinero pródigo, entregado, cultor eximio del arte escénico, si no hubiera tenido la responsabilidad de despertar las virtudes latentes en ellos. Director y alumnos conformaron una simbiosis de provecho, descubriendo virtudes dignas de ser mostradas ante el público.
La suma de una presentadora completó la oferta teatral. No habrá tenido “glamour” como pretendía Gabriel Fiorito, pero su actitud campechana, improvisada a veces y lanzada otras, adornada con ingenuidad y simpatía, se llevó aplausos sin estar “lookeada”. Aplausos cerrados que se repitieron varias veces como fruto de la valoración que el público hizo de la oferta teatral, consolidando el éxito de la multiplicidad de obras breves presentada el viernes 16 en la sala de “Amigos del Arte”. Recogiendo la frase tan repetida en este mundial de fútbol podemos afirmar: «¡Vamos por más!» Sunchales lo merece.

