En una vieja percha de madera que llegó a mis manos, encontré esta leyenda: Richiger Hnos. – Camas – Elásticos – Teléfonos 64 y 66 – Sunchales FCGBM. El adminículo hacía referencia a números telefónicos de dos dígitos y a las siglas del Ferrocarril General Bartolomé Mitre, que constituía por aquel entonces, la línea ferroviaria que correspondía a Sunchales y que servía para ubicar geográficamente a las poblaciones.
La historia de la Fábrica de Muebles Richiger comienza en un cantón suizo que se llama Neuchatel. En el año 1884 llegó a la Argentina el matrimonio compuesto por Adolfo Richiger y su esposa Luisa Hennry. Traían consigo al primogénito Mauricio.
En el primer lustro de residencia en nuestro país, la familia se radicó en Buenos Aires, desempeñándose Adolfo como carpintero. Empero, nuestra capital no le resultó atractiva a nuestros personajes y comenzaron a idear su traslado. Este movimiento migratorio se aceleró con el estallido de la revolución de 1890 y el temor a conflictos de este tipo, precipitó su residencia en Palacios, Departamento San Cristóbal. Por aquel entonces, Palacios era la estación terminal hasta donde llegaban los trenes provenientes de Retiro, denominada es estos casos como “punta de riel”.
Permaneció la familia por espacio de diez años en Palacios y allí nacieron 3 hijos más: Máximo, Camilo y Teófilo. Un buen día al aclarar, en la puerta de la casa encontraron una beba abandonada en un cajón de manzanas. Pasó a formar parte de la familia con el nombre de Rosa. Adolfo se siguió desempeñando como carpintero, pero en 1914 se produce una gran inundación y entonces la familia decide su traslado a Tacural, afincándose allí por espacio de 10 años.
Hacia 1923, la familia Richiger dispone radicarse en Sunchales y aquí comienza la trayectoria de la fábrica de muebles y carpintería más grande de la historia de nuestra ciudad. Sus fundadores fueron los tres hijos argentinos de Adolfo, ya que el mayor Mauricio, se trasladó a Alta Gracia donde fijó su residencia sin participar del emprendimiento.
Inicialmente la fábrica se instaló en Avenida Belgrano y 25 de Mayo, en el lugar donde hoy se erige el edificio Municipal, para luego trasladar su emplazamiento a San Martín casi Ingenieros (hoy Atilra), en un inmueble que primero alquilaron y luego adquirieron a Don Miguel Galoppo. Allí funcionó la fábrica hasta su cierre definitivo.
La exhibición de muebles se encontraba en la esquina de Juan B. Justo y Pellegrini, lugar donde hoy se ubica ”Amigos del Arte”. Por espacio de 30 años estuvieron allí afincados, hasta que en las postrimerías de la década del 60 construyeron su propio lugar de exhibiciones contiguo al taller, sobre calle San Martín, en donde hoy existe Casa Toselli.
Curiosamente la fábrica comenzó a funcionar con herramientas que adquirieron en un remate judicial por quiebra de un establecimiento similar establecido en Humberto Primero.
En los inicios contaron con una plantilla de 10 empleados, llegando a contabilizarse alrededor de 70 en la época de mayor esplendor. Me relató Rogelio Volpatto, quien se desempeñó como operario en el establecimiento, que en 1949 el número ascendía a 49 dependientes. Máximo, al finalizar la década del 50 se separa y con sus hijos crea lo que es hoy la floreciente fábrica de maquinarias agrícolas ”Richiger”. El material, en especial la madera, se adquiría en Santa Fe a las firmas Dolinsky y posteriormente a Vigorita quienes en camiones traían la mercadería a Sunchales. Lo que constituía herrajes, originariamente lo compraban a la firma Hasenclever de Buenos Aires, siendo visitados con frecuencia por el viajante de la empresa. En los años finales se adquirían a Arfe de la ciudad de Santa Fe.

Al finalizar su ciclo, la empresa quedó a cargo de Adolfo (hijo de Camilo) y Luis (hijo de Teófilo) y los últimos empleados fueron Elder Macoriggi y Carlos Báceres en el sector carpintería, Adolfo Gamerro como tapicero y Lidio Gregoris como encargado de producción. Durante muchos años se desempeñaron como personal jerárquico los hermanos Riboldi: Ángel como capataz general, Abel encargado de la sección muebles y Roberto a cargo del sector aberturas. También como encargado de la sección lustrado se encontraba Próspero Ruben.
No hubo casa en Sunchales que no ostentara en su mobiliario productos fabricados por Richiger Hnos.: juegos de dormitorio, comedor, aparadores, juegos de livings, bargueños, luciendo los objetos una característica calcomanía color plata identificatoria de la empresa. También obviamente construyeron muchísimas aberturas que hoy se encuentran colocadas en edificios de nuestra ciudad y zona. Fueron pioneros en adoptar el modelo “rejilla” para camas, sucedáneo del tradicional elástico de metal, a punto tal de haber patentado el sistema. En los extremos la rejilla contaba con maderas que oficiaban de travesaño. Contenía resortes que se aplicaban a listones horizontales que hacían más placentero el descanso.
Finalmente, la mayor fábrica de muebles en la historia de Sunchales, cerró sus puertas el 31 de marzo de 1989. Atrás quedó su etapa de esplendor, dejando una huella profunda en la memoria colectiva de sus habitantes, símbolo de la pujanza de uno de los emprendimientos industriales más emblemáticos del siglo pasado.
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José «Pepe» Marquínez

