Con una clara visión de compromiso social, el Centro Formativo Casia Atilra comenzaba hace once años a transitar un camino de formación que fue replicándose con el tiempo en otros sitios y modalidades.
En la actualidad, las restricciones han hecho que las posibilidades de capacitación transiten por la modalidad virtual. No obstante, siguen ofreciéndose alternativas que son seguidas por decenas de estudiantes de todas las edades.
El grado de aceptación de la iniciativa quedó rápidamente evidenciado en la cantidad de egresados puesto que en un par de cohortes se superó la cifra de mil capacitaciones.
Así, aquel desafío sumamente complejo que representó el haber sido elegidos como uno de los cinco puntos del país en los cuales se emplazaron este tipo de salas de capacitación, se puede exhibir como un logro concreto y tangible, extendido al día de hoy.


