De eso no se habla: ¿En qué nos reflejamos?

Pensar en la identidad de una ciudad, para muchos puede ser una tarea por demás compleja y extensa; en otros casos, las circunstancias propias de la vida y el desarrollo, hacen que sobresalgan elementos que facilitan dicha cuestión. De cara a los próximos 140 años de Sunchales, cabe comenzar a transitar firmemente dicho camino.

No es que no tengamos situaciones, elementos y motivos para enorgullecernos sino por el contrario, contamos con una riqueza y diversidad que muchos envidiarían, ya sea por logros propios, radicación de empresas o surgimiento de movimientos, podemos espejarnos en múltiples facetas.

Así ha sido en los últimos aniversarios, en donde por ejemplo para nuestros 125 años nos situamos en el punto de origen mismo, con la figura de un mangrullo, luego llegaría un libro que reunió a todas las instituciones, así como también un documental de Sergio Raczko y el grupo «Sol Blanco» se animó a darle forma a una canción alusiva que retrataba diferentes aspectos de Sunchales. No fue la primera, ya que se puede mencionar a «Canto a mi ciudad», compuesta por Luis Bergero, en honor al Centenario local.

Más acá en el tiempo, hemos tenido otros intentos como el de 2021 cuando se le dio forma al concurso «Marca Sunchales«, el cual buscaba una imagen o símbolo que identificara a todos los sunchalenses, algo que también fue apoyado por una canción alusiva especialmente compuesta pero que nunca fue acercada aunque sea a las emisoras locales para su difusión. Más allá de esto, concurso mediante, se resolvió que la misma fuera: «Somos Sunchales», de María Laura Serra.

Esto se dio en paralelo a la construcción de las letras corpóreas, que también contaron con un sustento histórico, rápidamente olvidado para transformarlo en un elemento de renovación constante que no funcionó como tal…

Todos estos elementos tienen una misma constante: como las identificaciones de gestión (en donde sí se usó), duraron muy poco tiempo y algunos casi no fueron utilizados y son extremadamente poco conocidos para el sunchalense, aunque el objetivo inicial era precisamente el de perdurar y sostenerse en el tiempo.

Ahora, en vísperas de un cumpleaños especial, circula por allí entre pasillos lo que sería un concurso de Mascota de Sunchales. En caso de concretarse (los documentos que trascendieron llevan el escudo municipal por lo que hay que darle el crédito pertinente) sería la primera vez que se busca transitar este camino. Seguramente, habrá un complemento de imagen alusiva y otros elementos concomitantes. ¿Cuál será su destino? Por otra parte, en ese mismo documento se menciona el inicio del proceso en el ciclo lectivo que ya ha culminado, entonces…

La presentación de «Somos Sunchales», la marca de la ciudad.

¿Qué hacemos con el Cooperativismo?

Probablemente no sea necesario recurrir a una encuesta para encontrar aquí uno de los elementos más firmes e identificatorios de la ciudad. La actual gestión entendió que puede usarlo como eje de convocatoria local a través de celebraciones, aunque lamentablemente, a muchos les cuesta unir la fecha intrínsecamente relacionada al Cooperativismo (primer sábado de julio) con la elegida (fines de diciembre, aunque por las inclemencias climáticas pasará a enero en el mejor de los casos).

Esto no deja de ser algo que juega en contra, toda vez que no hay elementos visibles que se encuentren plenamente identificados con el movimiento de economía social que tanto nos impulsó en nuestro desarrollo comunitario. En esta edición, por lo que se anticipa, se organizarán «Juegos Cooperativistas», ¿será un puntapié para otro tipo de acciones que vayan en ese sentido?

Claro que aquí también se escuchan dudas acerca del costo que invertirá el Municipio en semejante evento y si se condice con el momento y las necesidades prioritarias de una ciudad que espera por respuestas en temas históricos (calles, desagües, vivienda, etc.), para los cuales la respuesta aún no llega, en parte, por el contexto económico imperante. De nada sirvió que a lo largo del año se exijan datos desde el Concejo, fiel a la costumbre como cada vez que se pidieron datos relacionados con lo económico, la administración optó por seguir adelante y no responder, ignorando que se trata de fondos públicos y que todo debiera ser harto transparente (alguna vez, hace unos años, la gestión de Toselli remitió al Concejo copias de todas las facturas de Carnavales, mostrando cada detalle y erogación… algo que lamentablemente, no se repitió).

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