Los objetos no hablan… pero nos dicen cosas. Algunos con voz baja, otros a viva voz.
Todos traen a cuesta su historia, dónde fueron usados, quién los manipuló, cómo terminaron de la forma en la que ingresaron al Museo. Y por la noche, es prácticamente seguro que se arman charlas entre las salas, de ménsula a ménsula, intercambiando pareceres, anécdotas, detalles… como debe ser.
Doy por sentado que los escritos redactados por Basilio deben repasar la historia, complementándola con los aportes de los utensilios de mano y las herramientas haciendo un contrapunto sobre algún tema puntual; mientras de fondo, el ruido de las máquinas de escribir va fundiéndose con los instrumentos musicales que se afinan para ofrecer un concierto…
Donato fue el primero en poner a germinar la semilla de la historia local, de afirmar que por más que fuéramos una población pequeña, sencilla, teníamos en nuestras calles muchas cosas para contar y resguardar. Hizo muchísimo por recuperar y sostener la historia sunchalense, tarea que ahora nos toca a nosotros continuar.


