En un fallo irrisorio y sin precedentes dentro del futbol Argentino, el Consejo Federal decidió darle los tres puntos a Alumni de Villa María, en el cotejo que se había suspendido en Tucumán a los 38’ del primer tiempo.
Todo había acontecido en la vigésima fecha de la Fase Clasificatoria en el cotejo que estaban disputando en el estadio de la ciudadela de Tucumán, San Martín y Alumni de Villa María con el resultado parcialmente igualado en dos.
Cuando se jugaban 38’ del primer tiempo, un petardo fue arrojado desde la tribuna local, e impactó cerca de un jugador visitante, lo cual llevó al árbitro Francisco Acosta a tomar la determinación de suspender el partido.
Cuando este periodista, al igual que muchos colegas, imaginábamos, creíamos, que el partido debía continuar, jugándose los 52’ restantes, (entre otras alternativas), el cotejo “se despachó” con un fallo poco entendible.
En principio, siempre tuve como opinión personal en cada uno de estos casos o casos similares, que el jugador, el que está dentro de la cancha, el verdadero protagonista, es el menos culpable de la barbarie de un inadaptado que está en la tribuna.
En esta ocasión la sanción principal es para el agresor, y posteriormente para la institución a la cual pertenece dicho agresor. Sanción que debe ser económica o con pérdida de localía y restricción en el ingreso de hinchas propios.
Básicamente la sanción para San Martín es de 100 entradas (4000 pesos aproximadamente) y la otorgación de 3 puntos para Alumni que, de esta manera alcanza con 19 unidades a Unión de nuestra ciudad en la Tabla de Posiciones, en la lucha directa por el Descenso.
Poco seguramente le puede interesar mi opinión al Consejo Federal, pero con altura y respeto, como es mi costumbre, la hago, porque creo que estoy capacitado para hacerla, y porque este medio (al cual agradezco) me da la oportunidad para hacerlo.

