
(Por: Mirta Rodríguez) – Transcurría el año 1973 y en Sunchales, la comunidad iba a decidir quién sería su primer Intendente Municipal, y elegir a los integrantes de su primer Concejo Municipal, ya que el rango de ciudad conseguido el 19 de octubre de 1967 así lo indicaba, situación que no se había podido efectivizar en los hechos, debido a los consecutivos gobiernos de facto que imperaban desde hacía años en el país.
Sin dudas el acto electoral del 11 de marzo de 1973 marcó para la historia de Sunchales un hito trascendental. Tras el respectivo escrutinio Julio César Sartini -representante del Partido Demócrata Progresista- fue consagrado como el Intendente de la ciudad, en tanto Julio Aníbal Oroná y Bernardino Demarchi-ambos del Partido Justicialista- Italo Palomeque en representación del Frente Justicialista de Liberación Nacional (Fre-Ju-Li) Dr. Aldo Costamagna y Luciano Scarafía – representando al Partido Demócrata Progresista) y Carlos Toselli de la Unión Cívica Radical, fueron electos para conformar el Primer Concejo Municipal.
Para todos era iniciar una nueva y nada fácil experiencia y en lo que concierne al Concejo Municipal era comenzar a transitar un camino y a escribir su propia historia. No había antecedentes; en ningún estudio o carrera enseñan a ser Concejal; a elaborar Ordenanzas, Decretos, Resoluciones o Minutas de Comunicación, a dictar el Reglamento sobre el cual se basa el funcionamiento de ese Cuerpo Colegiado. Estaba todo por hacer y todo por aprender.
En una reunión preparatoria, donde actuó como Secretario Ad Hoc el Sr. Luis Fissore, fue electo para presidir el flamante Cuerpo Deliberante el Sr. Carlos Toselli (UCR) y se decidió que -a través de un llamado a concurso de oposición y antecedentes- fuera electa (Mirta Rodríguez) Secretaria del Cuerpo Colegiado.
El lugar físico que ocupó el primer Concejo Municipal estaba comprendido en la planta alta del edificio municipal, con frente a calle 25 de Mayo -donde hoy está el Salón Azul- y la totalidad de las dependencias se resumía en: Sala de Reuniones, una pequeña Secretaría y una cocina aún más mínima.
Las sesiones ordinarias se llevaban a cabo los días martes y no pocas de ellas se extendían hasta más allá de la medianoche, en tanto, las reuniones de comisión tenían lugar los jueves.

