
En las últimas décadas, una de las pérdidas que aún se sigue «sintiendo» en la ciudad, es la que encarna el Banco Rural. La entidad supo ganarse un destacado lugar en la memoria sunchalense y aunque muchos conocieron solamente una parte de su historia, se menciona periódicamente en diferentes ámbitos.
Ya sea por el emblemático edificio que ocupó en avenida Independencia, por haber sido nada menos que un banco surgido desde el cooperativismo sunchalense, porque se trabajó o se vinculó con el mismo, porque acompañó y respaldó algún proyecto o iniciativa, el Banco Rural sostiene su recuerdo localmente vivo.
El 24 de mayo de 1958, con un pomposo acto en avenida Independencia esquina Santa Fe, se fundó el Banco Rural Argentino, que luego por disposición del Banco Central debió cambiar su denominación por Banco Rural (Sunchales). Pero transcurrieron casi tres años, exactamente hasta marzo de 1961 para que pudiera comenzar a operar, merced a la intervención del Dr. Prece, quien hizo modificar en el Congreso Nacional la Ley de Entidades Financieras, a partir de cuyo momento fueron admitidos Bancos bajo la forma jurídica cooperativa.
A partir de ese momento, el respaldo de las entidades locales y los productores sunchalenses, impulsaron su crecimiento permitiendo que sumara sucursales en la región. Las mismas, en una primera etapa, se encontraban dispuestas en: Morteros, Marull, Felicia, Bernardo de Irigoyen, Tránsito y San Bartolomé, anexando a las mismas un par de Agencias, sitas en Ataliva y Tacural.
Se sostuvo hasta el año 1994, momento en el cual terminó sucumbiendo a una de las tantas crisis económicas nacionales, haciendo que se fusionara con otras empresas del rubro para poder subsistir y continuar con las operaciones.

