
(Por: Pablo Urso) – Las pálidas siguen y como si fuera poco con los partidos, las fechas y el tiempo, se incrementan. Berzero ha dado ayer por la noche un paso al costado al frente de la conducción técnica de 9 de Julio tras una nueva derrota, la tercera al hilo, de su equipo ante el líder Libertad de Sunchales por 3 a 2, en un partido que llevó entusiasmo y que se caracterizó por la jugada rara en la primera mitad que mostró como un equipo hace dos goles en menos de un minuto.
¿Por eso se va Berzero? Claro que no. ¿Qué, no? Los problemas eran muchos, pero el DT salió muy caliente con esa jugada que terminó de discutirse en el entretiempo, donde según aseguran y lo cuenta el mismo técnico, tuvo un discurso tremendamente fuerte.
Lo concreto es que otra vez ayer, el “9” perdió, podría haberse llevado más y por una u otra razón, sigue en caída libre.
La presentación desde lo futbolístico fue con dos férreas líneas de 4, con las opciones laterales del mediocampo de López y Andretich y con Lorenzatti flotando delante de las mismas y retrasándose unos metros de Sebastián Alí, quién fue la única referencia de ataque que presentaron los rafaelinos.
A los 9 minutos, el León encontró una bocha que cayó sobre el área de Baigorria que terminó siendo confusa. La pelota dio muchos piques, no pudo ser despejada por los zagueros y Gómez quedó de cara al gol ya con el guardavalla pasado y lejos de la pelota. El remate fue interceptado por la mano de Aníbal Roldán, en una especie de “apuro” por despejar. Insaciablemente, los jugadores pidieron penal, pero Arco no vio nada. Eso sí, no contó con la mirada del juez de línea número 1 que sí vio todo y dio la pena máxima. Si esto se consideró así, Roldán debió irse expulsado.
Peralta tomó la bocha y se sacó la mufa, de él y la de su equipo, con un potente remate que hundió la red.
Después del tanto, el “9” se desplegó, utilizó mucho a Andretich por la izquierda y lanzó algún que otro bochazo a Alí, que peleaba muy sólo arriba.
A partir de los 20’ llegaron las emociones. Desde el borde del área grande, Velásquez tomó una pelota de aire y remató casi al centro del arco. Una parábola rara, un mal pique, complicidad de Galizzi… los tres factores pueden ser tomados en consideración. La cuestión es que Libertad encontró el empate con un remate raro que parecía fácil e intrascendente, pero que no sólo empató el juego, sino que también trajo cola.
Después del gol de Velázquez, sacó el León del medio, perdió rápidamente la pelota y Velásquez encaminó otro nuevo ataque, que ya sentenciado como el indicado para darlo vuelta, metió un centro de manual de derecha a izquierda para Vezzani que entró con una soledad sorprendente para derrotar a Galizzi, que esta vez no tuvo nada que ver. En un minuto, el puntero daba vuelta el partido y desechaba por un costado todo lo bueno que habían hecho los rafaelinos.
Tras las dos conversiones del “aurinegro”, 9 de Julio se estabilizó, se reordenó y tuvo dos llegadas a través de López y un desvío en Roldán que terminó en una estupenda volada de Baigorria al córner.
Con el partido trabado, y con pocas situaciones que contar, el primer tiempo se moría. Pero antes de visitar los vestuarios, fue increíble la acción que marró Mandrille prácticamente bajo el arco.
En una pelota detenida, el centro cayó al segundo palo. Andermatten la bajó y quedó estática toda la defensa de Libertad que no tomó precaución. Mandrille entró sólo bajo los tres palos y no pudo dar fe del dicho que entiende que dos cabezazos en el área es igual a gol. Increíblemente, el zaguero le erró al arco sin resistencia.
Pero los locales no quisieron ser menos, y en una contra ideal, Gómez terminó sacando sobre la línea una definición de Velásquez dejando a Galizzi en el camino de la resistencia.
El final del primer tiempo dejó un buen espectáculo para los espectadores que vieron un primer tiempo cambiante, con errores y aciertos y con una gran expectación que sólo el fútbol puede dar.
El complemento
De movida, Javier Berzero introdujo a Gabriel Acastello por Andermatten para plantar el equipo un poco más adelante y para jugar definitivamente con un enlace nato que acompañe a Lorenzatti y abastecer a Alí.
La primera la tuvo la visita, a los 13’ y fue también la primera que tuvo Alí en el partido. El atacante vilense recibió un buen centro desde la derecha y le ganó a los dos centrales, una tarea complicadísima para el delantero por la gran diferencia que le llevan Roldán y Olivera. La pelota se fue cerca del palo derecho de Baigorria, en lo que pudo ser el empate.
Delfino comenzaba a pensar en la diferencia que tenía en el marcador y quitó a Jamud de la cancha para poner a Carrizo, y así ganar en velocidad.
Entonces Quiroga dejó el medio y se adelantó con Velásquez, para que el “laucha” ataque por aquel sector.
Libertad ya no era el mismo. Dejó de ser el equipo movidito que era en la primera mitad y comenzó a pensar en estar una semana más al menos en la cima, que en decorar sus tres puntos.
Berzero agotó variantes con Volken en lugar de Lorenzatti para llevar el ataque con dos delanteros de oficio y a pesar de que no agobiaba al puntero, lo tenía allí, con centros, con llegadas algo tibias y con el entusiasmo de siempre.
Esto hacía que el partido no esté cerrado, de que las acciones mantengan vivo el resultado, y que Libertad, en la espera, juegue de contragolpe y lleve peligro.
A los 25’, el juez del partido expulsó a Wilfredo Olivera y a Diego López de ambos bandos. Felipe recibió un golpe, supuestamente de López, y Olivera quiso hacer justicia por mano propia. Discutieron, y los dos se fueron expulsados (otra baja sensible para el “9” en la fecha que viene).
Para el final del juego, quedaron las últimas dos acciones que podría haberle dado otro final al juego. De tanto contraatacar, el“aurinegro” encontró una certera jugada bien elaborada por Carrizo, que supo eludir bien a todos y enviar el centro atrás para el goleador Velásquez, que empujó al gol y decretó el tercero.
Pero 9 de Julio no se quiso ir de esa manera, y en la forma desorganizada que atacó durante el segundo tiempo, llegó al gol.
En una jugada sucia, embarullada, Peralta remató y Alí supo darle un buen destino para descontar y para agonizar solamente porque se sabía que otra clara ya no le iba a quedar.
El desenlace del partido fue triste y del final para que hablar. Sin técnico, 9 de Julio afrontará las próximas horas el certamen, el día a día sin DT y sin encontrar el rumbo. Está último en la tabla y los argumentos negativos crecen fecha tras fecha.




