El arquero que nació futbolísticamente en Libertad, complementado con la Escuela de fútbol infantil del Barrio 9 de Julio y que de muy chico fue llevado a Unión de Santa fe, hoy tiene un futuro casi incierto y solo sueña con poder “volver a su casa”.
A punto de cumplir 24 años, el próximo 27 de este mes, Ezequiel, perdió la sonrisa, habla muy poco de fútbol y cuando lo hace, se nota en él un gesto de desilusión, de fastidio, de bronca, porque entiende que el destino, en el deporte que eligió, le fue esquivo. Pese a ello, no “se entrega” anímicamente y pide casi a gritos, “una nueva chance en Libertad”.
Con apenas 9 años de edad, comenzó a jugar en Unión de Santa Fe, donde en épocas de infantiles, ganó absolutamente todo y se consolidó más aún cuando llegó a Inferiores, siendo figura en su equipo, hasta llegar a debutar en el banco de Primera.
En 2009 fue cedido a préstamo a Ben Hur de Rafaela y más allá de que jugó, su destino y futuro futbolístico, por varios motivos, comenzó a navegar en un mar de incertidumbres, algo que tuvo continuidad un año después, cuando volvió a su Libertad natal, donde si bien estaba conforme con el trato, se impacientaba con el paso del tiempo al no poder jugar en el equipo de Delfino.
El viaje a Italia y el frustrado contacto entre el jugador, Racing de Córdoba y Gustavo Coleoni, fueron los motivos que terminaron por colmar las expectativas de este buen arquero y mejor pibe que sintió que el destino le metió un “toque abajo” ante su desesperada salida.
Este año pasó por Banco Provincia de Santa Fe y actualmente está en Asociación Deportiva de Porteña, desde donde sentado en un banco de suplentes espera que el fútbol le haga un guiñe de ojo y le dé una nueva chance. El quiere que esa chance sea en su propio Libertad.
Ese destino deportivo, vestido con buzo de arquero y un par de guantes que desde muy chico lo hizo muy feliz, hoy con el paso del tiempo es como que no tiene horizonte a la vista, para este pibe que «…está solo y espera…».

