Gabriel Fiorito, la segunda dimisión de la gestión Bolatti

Fiorito el pasado martes 3, en la presentación oficial de la subsede Sunchales del Festival de Teatro de Rafaela.
La partida de Claudio Canello de la subsecretaría de Comunicación y Promoción Territorial, dejó un vacío que aún no puede llenarse desde el Gobierno local. No obstante y cuando aún no se recupera de dicha situación, ya hay que comenzar a buscar otro sustituto puesto que en la mañana de hoy se oficializó la dimisión de Gabriel Fiorito de la Dirección del Liceo Municipal.

Así, la gestión de Bolatti suma dos bajas en los primeros siete meses de Gobierno, generando así una ola de comentarios en la ciudadanía.

A través de un escueto parte de prensa, el Gobierno oficializó la partida al indicar que Fiorito «presentó la renuncia» y señalando que fue por «motivos particulares». Ambas consideraciones refutan una versión que circuló por la mañana por los pasillos del Palacio Municipal, donde se daba cuenta de una reunión mantenida ayer en la cual habría sido el propio Intendente el que le pidió el alejamiento. Los detalles extraoficiales iban más allá remontándose a un tiempo anterior donde comenzaron los roces.

Impresión de pantalla del Parte de Prensa Municipal del alejamiento de Fiorito.

Ante la determinación exhibida por el mandatario local, el ahora ex funcionario aceptó la inmediata salida y su total desvinculación, alejándose también del dictado del Taller de Teatro. Con ese cuadro, se liquidó la remuneración hasta la fecha y se oficializó la salida.

Por su parte, Fiorito distribuyó entre los medios locales una carta abierta en la cual deja entrever otros aspectos de este caso, más orientados a la faz política y al círculo íntimo del Intendente.

«Cuando la cultura se politiza, pierde el sentido social. Vengo de la cultura, no de la política. Soy un trabajador de la cultura y fui convocado para generar proyectos culturales, no para convertirme en un político.

Por eso cuando escucho mensajes como «debo cuidar a mi equipo político», emerge un egoísmo partidario y un personalismo cargado de inseguridades a partir de la cual se desmorona toda intención de llevar adelante un proyecto cultural integral, un «Sunchalesarte Cultura Grande», cultura que deja de ser grande y se opaca por la política mal entendida y se empequeñece a la sombra de la mezquindad de unos pocos.

Estoy convencido de que el Estado es el que tiene que desarrollar, controlar y gestionar la cultura de un país y lo debe hacer a través de sus estructuras públicas y una de ellas es nuestro municipio.

Seguramente vamos a coincidir aunque sea un rezo que vengo escuchando desde muy corta edad que los hombres y mujeres electos por el pueblo se deben a sus habitantes por medio de su accionar y por tal motivo jamás deberían priorizar sus ambiciones personales, políticas y partidarias por sus funciones, a las que deberían honrar.

La cultura está ajena a estas pequeñeces de ciertos hombres, así lo asumo como modo de vida y quien no lo entienda de esta manera, tiene la oportunidad de demostrar lo contrario y que sus argumentos no se cubran de hipocresía cuando llegue ese día».

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