
Y, cada vez que hay un receso, vuelve, como para encontrarse con sus afectos mas íntimos, como para visitar y compartir un asado con sus amigos, como para recorrer cada calle de su ciudad, como para mirar de reojos y “de pasada”, su casa, el club Deportivo Libertad, esa casa donde nació futbolísticamente y un día sin demasiadas explicaciones y muy en contra de su voluntad, debió dejar, pero a la cual siempre sueña con volver.
Un día, en charla entre amigos, me dijo que ya no le preocupaba más estar lejos de casa, ya que había realizado su primera experiencia cuando en 2010, se había ido a jugar a Racing de Olavarría, después llegaría Mandiyú de Corrientes y un poco más tarde, en esta primera parte del año, Jorge Newbery de Comodoro Rivadavia.
El pelo rubio, apretado en un prolijo rodete, la mirada sincera y los conceptos claros, soltados por su voz chillona, cuentan algunas experiencias vividas en la ciudad de puerto Madryn:
«Desde el paisaje en si, todo el Sur es lindo y Madryn forma parte de esa belleza. En cuanto a la institución donde estoy jugando, sin dudas que se ha armado para tener protagonismo directo por un ascenso, habíamos arrancado bien, pero después “nos caímos” sobre el final del año, de todos modos la expectativa sigue siendo siempre la misma».
«En lo personal me fue muy bien, no me puedo quejar, marcar 11 goles es bueno, porque los delanteros vivimos del gol, además nos sirve como carta de presentación para cualquier otra institución o algún empresario.»
«Sí, tengo varias ofertas, inclusive también del exterior, como ser el fútbol de Colombia o Chile, pero te soy sincero, tengo que evaluarlo realmente muy bien antes de tomar una decisión, ya que ante igual o parecida condición, me quedo donde estoy, ya que la gente en Madryn me aprecia mucho, me llevo bárbaro en el grupo y los dirigentes se han portado muy bien, lo que significa que no les puedo fallar».
Así es Cristian Girard, ese pibe simple que hoy está muy feliz, pero casi ni se le nota, porque su expresión es mesurada, tan mesurada como su vida misma, esa vida que le dio la chance de enamorarse del fútbol, ese fútbol que si bien es cierto le dio la chance de ganar dinero, también le dio la oportunidad de sumar amigos y conocer gran parte del país, especialmente el Sur.
Los que estamos cerca de él, sabemos que no se fue de su Libertad natal como hubiese, él también lo sabe, pero en ningún momento se lo escucha expresar bronca o resentimiento, porque sabe que en esa casa de puertas negras con ventanas amarillas, hace mucho tiempo atrás fue muy feliz y a esa casa, solo Dios sabe cuándo, algún día piensa volver, por que los habitantes de la casa van cambiando, pero… la casa siempre seguirá siendo la misma.

