En un partido complicado, duro, enredado y con un Libertad con sus luces apagadas, debió sufrir sobremanera para poder quedarse con el encuentro por un 75-68 que no termina reflejando lo que fue un típico encuentro de playoff, con todos sus condimentos.
A lo largo de los primeros 35 minutos, la cosa quedó muy clara: Libertad era más que nunca «Deportivo Barovero», con muy poco acompañamiento, algo en cuentagotas de Zago y otro tanto de Landoni y no mucho más. Del otro lado, un equipo que con el correr de los minutos se sentía cada vez más suelto y como siempre, convencido de que podía hacerse fuerte otra vez ante este equipo que lo sufre y mucho cada vez que se lo cruza.
El elenco de Sebastián Saborido estuvo sumamente errático pero así y todo, se la rebuscó casi de forma impensada como para poder mantenerse siempre a tiro ante un equipo que lo controlaba pero por momentos parecía abusar de dicha condición, haciendo que Libertad tuviera algunas licencias que eran por demás agradecidas. Un rubro en el cual quedaba expuesta en su esplendor la magra noche era en los tiros desde la distancia, con solamente dos aciertos en veinte intentos (cerrando 3/26).
Los bancos de suplentes, como ocurrió el pasado miércoles, estaban prácticamente ausentes, teniendo muy poco peso en el rubro ofensivo (aportando solamente 8 puntos por bando). Con estos elementos, la visita fue construyendo una diferencia importantísima para estar lejos de casa y ante el mejor equipo de la competencia en la Fase Regular: 52-61 con seis minutos por disputar.
Sin embargo, en este tramo final, las faltas comenzaron a ser aliadas del aurinegro por partida doble ya que rápidamente se cargaron varios de los jugadores claves de Independiente y al mismo tiempo, le fue dando al local la posibilidad de sumar puntos para acercarse lentamente y luego pasar al frente con -sí, otra vez- un Barovero implacable que llevaba 16-16 desde la línea para seguir sumando hasta llegar a 25/27. Así en la visita se fue Mansilla, luego Palacios expulsado y más adelante Reinick, además de un doble técnico a Spalla. El partido se fue calentando y los de Santiago terminaron de confundirse, protestando cada fallo por entender que absolutamente todos lo perjudicaban y se olvidaron de jugar, dejando que Libertad se agrandara y pudiera tomar algo de aire.
Ese tramo final de dos minutos, terminó siendo un mini partido totalmente diferente a lo visto antes. El local demostró aplomo, dejó entrever algo de su juego y con los reclamos visitantes que le costaban jugadores claves, se fue distanciando 70-64 para evidenciar un desenlace mucho más tranquilo del que se suponía que podía ser, cerrando 75-68, poniendo la serie 2 a 0 y teniendo ahora la tranquilidad de ir a jugar a Santiago sin presión ya que será el local el que deba enfrentarse al abismo de la eliminación.





