
Todos pensaban que la pelea podía definirse con cierta rapidez al notar los certeros movimientos de Maidana, ante un González que intentaba ir al frente pero recibía demasiado castigo. Tras el primer round, en el siguiente casi se va a la lona y lo que parecía inevitable terminó extendiéndose algo por la llegada de la salvadora campana.
En el siguiente, tercero de doce rounds, la cosa fue más de lo mismo sólo que demasiado lejos quedaban los tres minutos que debían combatir. Así, Maidana cumplió con la expectativa de los miles de asistentes que fueron a ver al noqueador y este no los defraudó.


