Fue ante Echagüe de Paraná, al imponerse por 74-69, haciendo valer la diferencia obtenida en el cuarto inicial. Allí se sustentó la diferencia más importante entre ambos planteles ya que en los restantes 30 minutos de juego, todo fue mucho más parejo e incluso la visita hizo algo mejor las cosas.
Era una victoria que no podía esperar. Luego del traspié en Corrientes ante San Martín, Unión debía rápidamente recuperarse para evitar que otros equipos se le aceraran. Así fue como salió a jugar el partido y esto se reflejó en el tanteador en unos pocos minutos, tomando distancias que luego terminarían siendo decisivas.
El 31-13 con el que se cerró el cuarto inicial pareció que decía todo. No obstante, la visita reaccionó y con mucha garra, peleando pelota a pelota y a veces sin la claridad necesaria, fue haciendo pie y limando diferencias. El fin del segundo chico y especialmente el arranque del tercero, parecieron hacer naufragar todo intento de acercamiento de los paranaenses. La distancia oscilaba los 20 tantos y muchos preveían un cierre rápido del juego.
Sin su foráneo y apelando a lo más íntimo de su fuerza, los de D´Angelo -entre quienes están los ex Libertad Emilio Domínguez y Sebastián Porta, así como el ex Unión Javier Ledesma- lograron limar la distancia hasta ponerse a un doble: 64-62.
Ahí fue cuando Unión necesitó de las individualidades y fue también cuando estas dijeron presente. Sucre se tornó inmenso (26 puntos) y bien secundado por Ruiz (20) fueron despejando dudas. El cierre resultó mucho más parejo de lo que muchos hubieran aventurado pero más allá de esa amenaza, ya los entrerrianos carecían de la fuerza necesaria para torcer la historia.

