Cuando el sonido de las sirenas de Bomberos Voluntarios cruzó el cielo de la mañana sunchalense rumbo a la Ruta Nacional N° 34, muchos pensaron en un nuevo accidente de tránsito. Sin embargo, se trataba de un incendio que se desató en el museo que fuera especialmente construido en el ingreso al Automóvil Midget Club Sunchales para exhibir el vehículo que fuera de Vicente «Chente» Cipolatti, así como también trofeos, fotografías y demás recuerdos de las gestas automovilísticas más grandes de la ciudad.
El accionar de los Bomberos no impidió que las llamas, que en principio se generaron a partir de un desperfecto en el sistema eléctrico, consumieran la totalidad de lo que se encontraba dentro de este especial lugar.
Lo positivo radica en que, más allá del daño sufrido, apenas horas después otros sunchalenses se pusieron a analizar cómo reparar el vehículo para devolverle su esplendor. Si bien la empresa Collino Machines se puso al frente, era cada vez más extensa la lista de comentarios en la publicación de Danilo Graziutti, de quienes se ofrecían voluntariamente para colaborar.
Precisamente aquí compartimos el texto publicado por quien desde hace años se especializa en las noticias del deporte motor local y regional:
Triste noticia: Parte de la historia deportiva de Sunchales, consumida por la voracidad de las llamas
(Por: Danilo Graziutti) – En la media mañana de este miércoles, con el comienzo de la lluvia, las primeras imágenes denotaban la plena evolución de un incendio de magnitud cercano al km. 257 de la Ruta Nacional 34. De inmediato llegó la confirmación sobre el lugar exacto.
El cobertizo del auto de carreras de mecánica argentina F1 del Automóvil Midget Club Sunchales, que condujera Vicente Cipolatti, trofeos y otros recuerdos que atesoraban la participación del querido “Chente”, fueron presa fácil del paso del fuego.
Las primeras informaciones aportadas por integrantes del Cuerpo Activo de Bomberos Voluntarios señalan que el origen del incendio podría deberse a un problema eléctrico surgido en la caja de control ubicada en el interior del cobertizo, que rápidamente se propaló favorecido por el material inflamable que poseía la construcción.
Llegado al lugar, después del primer impacto visual, acuden a nuestra mente los nombres de aquellos esforzados dirigentes que con mucha pasión le dieron a Sunchales un lugar destacado en el predicamento deportivo nacional: “Pechito” Degiovanni, los Collino, Capovilla, Viotti, Peirone, Manero, Hoermann, Bergessio, Aicardi, Daga, Savio y perdón… por tantos otros que no menciono, padecen la congoja por la destrucción de “algo” que sentían como propio.
Ojalá que la nueva generación de dirigentes, piense en esa historia y con el mismo esfuerzo de aquel origen, reconstruya lo que con orgullo los sunchalenses mostramos en esa vidriera sobre el ingreso sur a la ciudad.



